Redacción

Melbourne, Australia

Novak Djokovic perdió su primera final de un torneo del Grand Slam, en el U.S. Open. Ganó la segunda, en el Abierto de Australia. Y hay que ver dónde está más de 12 años después: A una victoria de llegar a nueve títulos en el Melbourne Park y a 18 en las grandes citas, con lo que quedaría a dos de sus rivales Roger Federer y Rafael Nadal en la lista histórica del tenis masculino.

Daniil Medvedev perdió también la primera final de un certamen del Grand Slam en su carrera, en el Abierto de Estados Unidos. Buscará la victoria en su segundo intento, que llega el domingo ante Djokovic.

“Sé que, para vencerlo, uno necesita jugar su mejor tenis, estar en su mejor estado físico, jugar quizá durante cuatro o cinco horas y mantener la mejor mentalidad”, comentó el ruso. “Yo diría que ganar un torneo del Grand Slam, especialmente contra alguien como Novak, es una gran motivación. No creo que pueda haber algo más grande”.

Es un duelo generacional. El serbio Djokovic cumple 34 años en mayo, mientras que Medvedev celebró recién su 25to cumpleaños.

De nuevo, un integrante de los Tres Grandes se mide con uno de los jóvenes que buscan acompañar en la elite a esos tenistas que han ejercido un dominio arrollador durante más de 15 años.

Federer, Nadal y Djokovic se han combinado para ganar 14 de los últimos 15 majors (Dominic Thiem fue la excepción el año pasado en el U.S. Open). Han acaparado 57 de los últimos 69 cetros en majors.

“Dale un poco de variedad”, añadiendo un nuevo nombre a la lista de campeones del Grand Slam, sugirió Stefanos Tsitsipas, el griego de 22 años que remontó una desventaja de dos sets para eliminar a Nadal en los cuartos de final pero que sucumbió ante Medvedev por 6-4, 6-2, 7-5 en las semifinales. “No estaría mal”.

El libreto de la final luce interesante. Se enfrenta uno de los mejores en la historia del tenis, en un lugar en el que ha sido prácticamente indoblegable, frente al jugador que mejor desempeño ha mostrado en la actualidad.

Djokovic, primer preclasificado, tiene una foja de 17-0 en semifinales y finales del Abierto de Australia. Su presencia en el Melbourne Park se ha vuelto tan tradicional como el azul de las canchas —algo equiparable a lo que ha conseguido Nadal en la arcilla de Roland Garros.

“Mientras más gano, mejor me siento por volver cada año”, manifestó Djokovic. “Pienso que es algo lógico. Esto mantiene vivo el romance”.

Medvedev, quien se ubica como el quinto favorito, ha montado una racha de 20 triunfos consecutivos desde la campaña anterior. La seguidilla incluye 12 triunfos ante tenistas ubicados entre los primeros 10 del escalafón (una ante Djokovic).

“La confianza, cuando vences a todos, es grandiosa”, dijo Medvedev. “Y es que pienso que la gente comienza a tenerte un poco de miedo”.

Hay otro motivo para ver esta final. Ambos tenistas tienen estilos similares.