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Tokio, Japón

Japón está llevando a cabo grandes esfuerzos por conseguir vacunas contra la COVID-19 en un número cuatro veces superior al de su población, una maniobra con la que el Gobierno nipón espera insuflar la confianza suficiente para poder celebrar los Juegos Olímpicos, aplazados hasta el próximo verano.

Al igual que otros países desarrollados, Japón ha firmado múltiples acuerdos porque algunas de las vacunas pueden fallar en los ensayos clínicos o requerir más de una dosis, un enfoque que algunos expertos consideran prudente.

Pero el país asiático busca algo más que el despliegue masivo de una respuesta a la COVID-19: poder traer a Tokio a atletas y aficionados de todo el mundo de cara a los Juegos de 2021, previstos inicialmente para este verano pero suspendidos a causa de la pandemia.

El portavoz del Gobierno, Yoshihide Suga, dijo que Japón estaba trabajando con los organizadores olímpicos sobre cómo seguir adelante con los Juegos, vinculando el esfuerzo a la necesidad de asegurar una vacuna.

Las distintas empresas farmacéuticas “podrán probablemente producir una vacuna entre finales de este año y el próximo mes de marzo”, dijo Suga a Reuters esta semana en una entrevista.

“Hay otras cuestiones a tener en cuenta, pero queremos celebrar las Olimpiadas a toda costa”, agregó.

Japón está en camino de conseguir, para 2021, 521 millones de dosis de cinco vacunas diferentes, pese a que su población es de 126 millones.

Los contratos recientes incluyen acuerdos globales con fabricantes de medicamentos como Pfizer Inc. y AstraZeneca PLC y acuerdos locales con empresas como Shionogi & Co.

Algunos críticos sostienen que la urgencia de Japón por asegurar los suministros está motivada, en gran medida, por un deseo político de mostrar al mundo que está totalmente comprometido con la organización de los Juegos.

“El plan es esperar un milagro y luego capitalizar ese milagro”, apuntó Michael Cucek, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Temple de Japón. “Pero el marco temporal para eso se está estrechando cada vez más”.

Para ello, el Gobierno discutió inicialmente la posibilidad de celebrar unos Juegos “simplificados”, que hubiesen supuesto la llegada de unos 600.000 visitantes y 11.000 atletas de todo el mundo.

Dada la magnitud de este tipo de eventos y la cantidad de público que asiste, su celebración requiere “cantidades masivas de una vacuna efectiva”, dijo Kenji Shibuya, director del Instituto de Salud de la Población del King’s College de Londres.

Organizar estas Olimpiadas será un enorme desafío logístico, ya que miles de atletas de todo el mundo tendrán que entrenar y viajar y miles de aficionados ser hospedados, en un periodo en el que muchos países todavía podrían estar confinados.

Japón, de hecho, aún prohíbe viajar a sus ciudadanos a más de 140 países.