Redacción
Budapest, Hungría
El Paris Saint-Germain volvió a hacer historia en el futbol europeo al proclamarse campeón de la Liga de Campeones por segundo año consecutivo, luego de derrotar 4-3 en la tanda de penales al Arsenal tras empatar 1-1 en el tiempo reglamentario y la prórroga, en una emocionante final disputada en la Puskás Arena de Budapest.
El conjunto inglés sorprendió desde los primeros minutos al tomar ventaja con un gol de Kai Havertz al minuto 6, aprovechando un rápido contragolpe que silenció momentáneamente a la afición parisina. Arsenal se mostró sólido en defensa y logró contener durante gran parte del encuentro los intentos ofensivos del cuadro francés.
Sin embargo, el PSG encontró el empate al minuto 65 gracias a un penal convertido por Ousmane Dembélé, quien definió con categoría para devolver la esperanza a los dirigidos por Luis Enrique. A partir de ese momento, el equipo francés tomó el control del partido, aunque no logró romper la resistencia londinense durante el resto del tiempo regular ni en la prórroga.
La definición se trasladó a los penales, donde la tensión se apoderó del escenario. El Arsenal mantuvo vivas sus opciones gracias a una atajada de David Raya, pero el desenlace llegó cuando el brasileño Gabriel Magalhaes envió su disparo por encima del travesaño, desatando la celebración del conjunto parisino.
Con este triunfo, Luis Enrique consiguió su tercera Liga de Campeones como entrenador y se unió al selecto grupo de técnicos que han conquistado al menos tres Copas de Europa. Además, el estratega español logró algo que muy pocos han conseguido en la era moderna: defender exitosamente el título continental.
El PSG confirma así su dominio en el futbol europeo y refuerza su condición de potencia internacional con una plantilla joven y talentosa liderada por figuras como Dembélé, Khvicha Kvaratskhelia y Désiré Doué. El club francés ya piensa en nuevos desafíos y en la posibilidad de seguir ampliando una era dorada que parece apenas comenzar.
Para el Arsenal, la derrota prolonga una larga espera por conquistar la máxima competición de clubes del continente. Pese a una destacada campaña y a llegar como campeón de la Premier League, los dirigidos por Mikel Arteta volvieron a quedarse a las puertas de la gloria europea.