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Nueva York, Estados Unidos

Abrumado por las enormes expectativas, Novak Djokovic acabó entre lágrimas. Al borde de una derrota que daba al traste a las dos gestas históricas que tenía al alcance de la mano, Djokovic tomó una toalla y se cubrió el rostro para esconder el llanto.

El astro serbio se quedaba sin poder completar el póker de los cuatro títulos de Grand Slam en una misma temporada, algo no visto en el tenis masculino desde 1969. También tendrá que esperar algo más para conquistar su 21ra corona en un major, para así superar el récord histórico de los hombres que de momento sigue compartiendo con Roger Federer y Rafael Nadal,

Al otro lado de la pista, luego de haber cometido varias dobles faltas al sacar por el campeonato y un error no forzado de Djokovic, Daniil Medvedev finalmente pudo sentenciar una inapelable victoria 6-4, 6-4, 6-4 para proclamarse campeón del Abierto de Estados Unidos y atrapar su primer campeonato en un grade.

¿Qué hizo el ruso para celebrar? Se desplomó en la pista azulada del estadio Arthur Ashe, sacando la lengua. Estaba emulando un festejo de los videosjuegos FIFA.

Ya en plan serio, Medvedev alabó la grandeza de Djokovic en su discurso en la ceremonia de premiación.

“Antes que nada, quiero decir que lo lamento, por ustedes los fanáticos y por Novak, porque todos sabíamos qué era lo que estaba en juego”, dijo Medvedev.

“Yo nunca le he dicho esto a nadie, pero lo voy a decir ahora. Para mí eres el mejor de la historia”, subrayó.

El estilo contragolpeador del ruso de 25 años es muy similar al de Djokovic, consistente desde el fondo, devoluciones profundas y cambios de ritmo hasta desquiciar al oponente.

“Si hay alguien que se merece un título de Grand Slam ahora mismo, eres tú”, dijo Djokovic. “Bien hecho”.

Djokovic comenzó mal y tardó en enchufarse al duelo. Esta vez no encontró el resquicio para emprender otra remontada como lo logró al ganar en las cuatro rondas previas del torneo tras ceder el primer set.

Medvedev perdió ante Djokovic en la final del Abierto de Australia este año y también ante Nadal en la definición del US Open de 2019.

Pero la tercera fue la vencida para el primer hombre ruso en coronarse en un grande desde Marat Safin en la cita de Australia en 2005.

La consagración de Djokovic en Melbourne en febrero pasado fue el inicio del intento del número uno del mundo por una inusual gesta. Alimentó su ambición al coronarse en la arcilla del Abierto de Francia y el césped de Wimbledon. Se empezó a hablar en un Grand Slam dorado, pero el oro olímpico de sencillos en los Juegos de Tokio se le esfumó con una derrota ante Alexander Zverev.

Le quedaba el Slam puro — irse de 4-4 en los majors en un mismo año.

Tampoco se pudo y Rod Laver, quien estaba presente en el estadio el domingo, sigue siendo el último hombre en completarlo, lográndolo dos veces en 1962 y 1969. La última mujer en conseguir la hazaña fue Steffi Graf in 1988.

“Tenía que haber jugado mucho mejor”, dijo Djokovic, cuyo récord este año en las grandes citas quedó en 27-1.

El público de Nueva York estaba ansioso de ser testigo de un momento histórico y animó a Djokovic hasta lo último.

Los “¡Nole, Nole, Nole!” retumbaron cuando el serbio se encontraba sin rumbo en el tercer set. Sus momentos de lucidez, sin embargo, fueron contados.

Medvedev ganó 20 de sus primeros 23 puntos con el saque, marcando la pauta para el resto de la tarde. Terminó con un acumulado de 16 aces y 38 tiros ganadores, 11 más que Djokovic.

Hubo un momento al comienzo del segundo set en el que Djokovic quedó 0-40 frente al saque de Medvedev, pero no pudo capitalizar.

“No tuve buenas sensaciones en la pista”, reconoció en la rueda de prensa. “Sólo en energía me sentí lento. Creo que el punto de inflexión estuvo al inicio del segundo set cuando no pude aprovechar algunos puntos de quiebre. Estuve muy cerca y quien sabe que hubiera sucedido si le rompía el saque”.

¿Y qué era lo que meditó sentado en su silla cuando el partido se le escapaba y con ello el fin de su empresa.

“Alivio. Me alegré de que había terminado porque toda la preparación mental y emocional que me tocó enfrentar estas últimas semanas fue enorme”, dijo. “Muy pesado todo. Es un alivio que al final acaba. Al mismo tiempo, siento tristeza, decepción — y gratitud hacia el público y por ese momento especial que me dieron en la pista”.

Con 34 años, más joven que Nadal (35) y Federer (40), Djokovic se ve con opciones de dejarle atrás en la carrera histórica de títulos.

“Quiero seguir intentándolo y ganar más Grand Slams”, sostuvo. “Todavía tengo deseo de ganar”.