Iván Navarro

Ciudad de México

La Monumental Plaza de Toros México vivió una de sus mejores noches en sus 73 años de vida al ver a uno de los deportistas más grandes en la historia, el suizo Roger Federer quien mostró solo un poco de lo que ha sido capas en la pista de tenis ante el que esta llamado a ser el sucesor del trono, el alemán Alexander Zverev.

Bastaron solo tres sets para que su majestad nuevamente enamorara a los 42 mil 575 aficionados que se dieron cita en el coloso de la colonia Noche Buena, lo que implicó un nuevo récord mundial de asistencia para un partido de tenis, dejando atrás el obtenido en un juego de tenis femenino, cuando Kim Clijsters se enfrentó a Serena Williams en Bruselas en el 2010 con un total de 36 mil fanáticos.

Desde muy temprano, los aficionados al deporte blanco se hicieron presentes alrededor de la plaza de toros más grande del mundo en donde abundaban los detalles alusivos al suizo ganador de 103 torneos de la ATP.

Todo estaba listo, en punto de las 7 de la noche Roger hizo su aparición por el túnel donde tradicionalmente aparecen las cuadrillas de los toreros para salir a la cancha con una ovación ensordecedora luciendo una playera color verde como lo había prometido unas horas antes, por su parte, Alexander Zverev utilizó durante los cinco minutos de calentamiento la camiseta negra del Tri, la misma que vistió en el 2019 en el abierto mexicano de tenis.

En el primer set, Zverev parecía una aplanadora, aventajó rápidamente con un par de quiebres que le dieron la ventaja ante el asombro del público mexicano que veía como el gran favorito no lograba meterse al juego, así se fue consumiendo el set en favor de “Zasha”.

Para el segundo episodio de encuentro, Federer impuso condiciones, rápidamente se fue arriba en el marcador parcial logrando dos quiebres que le bastaron para enfilarse a una virtual victoria; pero antes de concluir comenzó el show de ambos tenistas para el deleite de la afición y que dieron pie a las postales de los poco más de 100 fotógrafos que rodeaban la pista.

Ya en el tercer set, la balanza se inclinó por completo para el lado de Roger que inició nuevamente rompiendo el servicio del alemán en dos ocasiones lo que levanto por enésima ocasión el ánimo de la gente que comenzó a corear “Acapulco” pidiendo al suizo juegue el torneo.

Uno de los momentos más emotivos de la noche fue cuando Federer corrió hacia su banca, sacó una raqueta de su bolso y la obsequió a un niño que en todo momento gritaba y apoyaba al suizo, su nombre Emiliano Jiménez.

Así concluía una de las visitas más esperadas por la afición mexicana, Roger Federer venía de atrás para derrotar a Alexander Zverev en tres sets con parciales de 3-6, 6-4 y 6-2, con lo que colocó la serie 2-1 en su favor en la gira latinoamericana de ambos jugadores.

Al final del partido, ambos tenistas recibieron un trofeo con la figura del árbol de la vida y el tradicional sombrero de charro mexicano con el cual gradecieron a los aficionados su presencia, Roger se despidió con un emotivo “Viva México, Muchas Gracias”.

Así concluyó el regresó a México de su majestad, 23 años después, convertido en el más grande tenista de la historia.