Redacción
Melbourne, Australia
Iga Swiatek abrió el debate sobre la privacidad de las jugadoras en el Abierto de Australia, al asegurar que la abundancia de cámaras hace que las tenistas se sientan “como animales de zoológico”. La polaca retomó un tema que había dejado sobre la mesa Coco Gauff, luego de que una cámara captara a la estadounidense rompiendo una raqueta en un pasillo interno del complejo de Melbourne.
La escena protagonizada por Gauff se volvió viral en redes sociales y encendió la discusión sobre el acceso casi ilimitado de las cámaras, que siguen a las jugadoras desde los vestuarios hasta la cancha y en prácticamente todos los espacios intermedios. Tras su eliminación en cuartos de final ante Elena Rybakina, Swiatek fue cuestionada sobre la falta de áreas libres de cámaras para las tenistas.
“¿Somos jugadoras de tenis o somos como animales en un zoológico?”, dijo Swiatek, segunda del ranking mundial, al referirse a la exposición constante fuera de la cancha. Aunque reconoció que exageró en su comparación, subrayó que sería positivo contar con mayores espacios de privacidad para momentos personales y de preparación antes de los partidos.
La campeona polaca señaló que hay aspectos de su rutina que preferiría realizar sin estar bajo la mirada del público. “Sería bueno tener un lugar donde puedas practicar ciertas cosas justo antes de salir a la cancha sin que todo el mundo esté mirando”, explicó, consciente de que ser una figura pública es parte del precio de la élite deportiva.
El caso de Gauff fue el detonante más visible. La estadounidense, tercera del mundo, rompió su raqueta tras perder en cuartos de final y buscó un sitio apartado para desahogarse, aunque prácticamente no hay espacios fuera del alcance de las cámaras dentro de la Rod Laver Arena. “Hay momentos que no necesitan ser transmitidos”, afirmó Gauff, quien dijo que intentó ir a un lugar donde creyó que no había cámaras.
La WTA respaldó las preocupaciones de las jugadoras y aseguró que el tema está siendo atendido. Su presidenta, Valerie Camillo, afirmó que ya se han tomado medidas para reducir la presencia de cámaras en áreas fuera de la cancha y recalcó que las tenistas “merecen espacios donde puedan recuperarse en privado”.
Novak Djokovic también se sumó a la reflexión y reconoció que empatiza con Gauff. El serbio, ganador de 24 títulos de Grand Slam, admitió que prefiere la época previa a la vigilancia constante, aunque considera difícil que haya marcha atrás en una era dominada por el contenido y la exposición permanente.
Entre bromas, Djokovic ironizó sobre el único lugar que aún se mantiene fuera del alcance de las cámaras: el vestuario. Sin embargo, el debate quedó abierto y apunta a un nuevo desafío para el tenis moderno: encontrar el equilibrio entre el espectáculo, la cercanía con los aficionados y el derecho a la privacidad de sus protagonistas.