Redacción
Liverpool, Inglaterra
Kylian Mbappé llegó a Anfield convertido en uno de los jugadores más determinantes del mundo, pero volvió a encontrarse con su peor versión en territorio del Liverpool. El francés tuvo una noche gris y el Real Madrid cayó 1-0 ante los Reds en la Liga de Campeones, en un partido donde el conjunto español fue incapaz de encontrar respuestas en ataque.
El delantero madridista aterrizó en Inglaterra con 21 goles en 17 partidos, pero esta vez estuvo lejos de ese nivel. Mbappé apenas realizó tres disparos y ninguno encontró la portería defendida por el Liverpool. Su poca participación ofensiva fue uno de los principales problemas para un Madrid que sufrió para generar peligro durante los 90 minutos.
El equipo de Arne Slot planteó un partido prácticamente perfecto para neutralizar a Mbappé y Vinícius Júnior. El técnico neerlandés había advertido a sus jugadores sobre la enorme capacidad ofensiva de ambos y sus futbolistas respondieron con concentración, presión y una defensa que logró mantener bajo control a las principales amenazas del conjunto blanco.
La sentencia llegó al minuto 61, cuando el argentino Alexis Mac Allister apareció dentro del área para conectar un cabezazo y poner el 1-0. El gol obligó al Madrid a adelantar líneas, pero Liverpool mantuvo el orden y evitó que los visitantes encontraran espacios claros para reaccionar.
Para Mbappé, la historia en Anfield volvió a repetirse. La temporada pasada también tuvo una actuación para el olvido ante los Reds, cuando falló un penal en una derrota madridista por 2-0. Esta vez no hubo una falla tan dramática, pero sí una actuación que dejó nuevamente al francés sin respuestas en uno de los escenarios más exigentes del fútbol europeo.
La derrota significó apenas la segunda del Real Madrid en todas las competiciones y el primer partido de la temporada en el que el conjunto blanco se quedó sin marcar. Para Xabi Alonso, el problema estuvo en la falta de contundencia: “Nos ha faltado más amenaza”. En Anfield, el Madrid descubrió que incluso un Mbappé imparable puede desaparecer cuando Liverpool convierte su estadio en una auténtica pesadilla.
