Redacción
Foxborough, Massachusetts
Noruega comenzó su camino en la Copa Mundial de la FIFA 2026 con una victoria trabajada ante Irak, en un partido donde Erling Haaland volvió a ser protagonista y la selección europea mostró capacidad para resistir la presión en los momentos más complicados. El conjunto noruego se impuso 2-1 gracias a la aparición de sus figuras ofensivas y a una sólida actuación defensiva.
El encuentro tuvo un inicio intenso, con ambos equipos buscando imponer condiciones desde los primeros minutos. Irak sorprendió con una propuesta valiente y dinámica, intentando aprovechar la velocidad de sus atacantes para poner en problemas a una Noruega que llegaba al torneo con grandes expectativas por contar con uno de los goleadores más temidos del mundo.
La selección noruega encontró el camino al gol gracias a la calidad individual de sus jugadores. Erling Haaland apareció como el referente ofensivo y volvió a demostrar su capacidad para decidir partidos importantes, convirtiéndose en una amenaza constante para la defensa iraquí.
El duelo también tuvo como protagonista a Leo Østigård, quien aportó seguridad en la zona defensiva y terminó siendo clave para que Noruega pudiera mantener la ventaja. El defensor respondió en momentos de presión y ayudó a controlar los intentos de reacción del equipo asiático.
Irak no bajó los brazos y continuó buscando el empate hasta el final. La selección asiática mostró personalidad ante un rival con mayor cartel internacional y generó varias situaciones que mantuvieron el partido abierto hasta los últimos minutos.
Para Noruega, el triunfo representa un inicio importante en un Mundial donde busca volver a ser protagonista después de años de ausencia en la máxima competición. Con Haaland como bandera, el equipo europeo sabe que tiene una de las armas ofensivas más peligrosas del torneo.
El resultado deja a Noruega con confianza y a Irak con una imagen positiva pese a la derrota. La primera jornada del Mundial 2026 sigue confirmando que ningún partido es sencillo y que las selecciones menos favoritas están dispuestas a competir de igual a igual.