Redacción

Tokio, Japón

Es oficial, tras varios reportes sin fuentes y rumores: los espectadores procedentes del extranjero no podrán asistir a los pospuestos Juegos Olímpicos de Tokio a cuatro meses de su inicio.

La decisión se hizo pública el sábado tras una videoconferencia entre el COI, el gobierno japonés y el de Tokio, el Comité Paralímpico Internacional y el comité organizador.

Las autoridades alegaron que el riesgo de recibir espectadores de otros países era demasiado grande en plena pandemia del coronavirus. Varias encuestas aseguraban que el 80% se opone a la realización de los Olímpicos y un mismo porcentaje se opone a espectadores del extranjero.

El país ha confirmado unos 8.800 decesos a causa del COVID-19 y ha controlado el virus mejor que la mayoría de los demás países.

“Con el fin de dar claridad a los titulares de boletos que viven en otros países y para permitirles ajustar sus planes de viaje en esta etapa, las partes del lado japonés han llegado a la conclusión de que no podrán ingresar a Japón en el momento de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos”, afirmó el comité organización en un comunicado.

Los organizadores indicaron que se vendieron 600.000 boletos a aficionados afuera de Japón. Prometieron reembolsos, pero esto deben determinarlo los llamados revendedores de entradas autorizados, que gestionan las compras fuera del país. Estos intermediarios aplican tasas de hasta el 20% sobre el importe del ticket, y no está claro si esa tarifa se devolverá.

Toshiro Muto, director ejecutivo del comité organizador afirmó que los organizadores no son responsables por dinero perdido en vuelos y reservación de hoteles. Dijo que esto no incluye ningún “contrato de convenio con Tokio”.

La presidenta del comité organizador Seiko Hashimoto, quien disputó siete Juegos Olímpicos como atleta y ganó el bronce en patinaje de velocidad en 1992, reconoció que hubo presión para esperar más tiempo para tomar una decisión, pero aseguró que ahora los aficionados pueden planear.

“Podríamos esperar hasta el último momento para decidir, excepto por los espectadores” dijo Seiko Hashimoto. “Era una decisión inevitable”.

El presidente del COI, Thomas Bach, calificó la decisión como “difícil”, y apuntó que “Tenemos que tomar decisiones que pueden requerir el sacrificio de todos”.

La carga financiera por la pérdida de estas ventas recaerá en Japón. El presupuesto del comité organizador local contemplaba unos ingresos de 800 millones de dólares por ese concepto, la tercera mayor partida dentro de la financiación privada. Cualquier déficit en el presupuesto tendrá que ser asumido por el gobierno.

“Las ganancias por venta de boletos disminuirá”, aseguró Muto. “Eso está claro”.

También insinuó más recortes al personal periférico de los Olímpicos.

“En cuanto a la cantidad de personas relacionadas a los juegos o si mantenemos el mismo número —quizá tendremos que reducir el número. Ese es el consenso”, dijo.

En total, Japón invierte oficialmente 15.400 millones de dólares en la organización de los Juegos. Varias auditorías gubernamentales indican que el costo real puede ascender a hasta el doble. A excepción de 6.700 millones, el resto son fondos públicos.